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El día de de San Jorge, el patrón de Cataluña, fue elegido para honrar al
libro, ya que coincide con el día de la muerte de Miguel de Cervantes
Saavedra, por eso ambos días quedaron íntimamente unidos, dando origen a la
gran fiesta catalana del día del libro, en el cual y como manda la
tradición, se regala una rosa, la cual debe de ser roja porque simboliza la
pasión, debe de ir acompañada de una espiga de trigo, porque representa la
recogida de la cosecha y la fecundidad y ambas deben ir atadas en un lazo
con la cuatribarrada rodeando un libro.
De esta forma Cataluña exporta al mundo entero esa maravillosa fiesta. ¡Que
bonito!
Pero nada más lejos de la realidad, pues tan sólo nos
encontramos ante una nueva megalomanía, todo es
absolutamente mentira.
Podríamos comenzar diciendo que, si realmente fuera una fiesta con orígenes
catalanes, no se celebraría el día de la muerte de un escritor castellano,
sino catalán, pero hay algo más consistente.
El "Día mundial del libro y el derecho de autor" fue formalmente instaurado
por la UNESCO en 1995.
Sin embargo, los orígenes de esta celebración se remontan al año 1926,
cuando en Valencia, el editor Vicente Clavel Andrés propuso dedicar
un día del año en homenaje a los libros.
Estaba claro que ese día debía estar relacionado, de algún modo, con el
máximo exponente de nuestra literatura: Miguel de Cervantes Saaverda. Pero
al no saberse con exactitud qué día nació, (aunque por 4 años se celebró el
Día del Libro el 7 de octubre, una de las fechas probables de su
nacimiento), en 1930 se eligió definitivamente la fecha de su defunción: 23
de abril de 1616.
La tradición que se inició en Valencia, se hizo firme en España y comenzó a
extenderse. En 1964 lo adoptaron todos los países de lengua castellana y
portuguesa, y en 1993 también la Comunidad Europea. Semejantes antecedentes
llevaron al gobierno de España (con el apoyo de la Unión Internacional de
Editores) a presentar ante la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura) la idea de proclamar el 23 de
abril como "Día Mundial del Libro".
La propuesta, junto con el agregado sobre el, "Derecho de autor" propuesto
por Rusia, fue aprobada unánimemente por todos los Estados miembros durante
la 28° sesión de la Conferencia General de la UNESCO. Así quedó definido el
23 de abril de cada año como "Día Mundial del Libro y el Derecho de Autor".
Claro que para lograr esta aprobación unánime no era suficiente con el
homenaje a quien fuera el más ilustre autor de lengua castellana, sino que
se ha sumado la notable coincidencia de que también William Shakespeare (el
máximo exponente de la lengua inglesa) ha fallecido en esa misma fecha. Y
para completar las coincidencias, también el destacadísimo Garcilaso de la
Vega (el Inca) falleció el 23 de abril de 1616. Esto explica la unanimidad
que se ha dado en cuanto a la adopción de esta fecha, puesto que se trata de
dos de las más insignes figuras de toda la literatura universal.
Valga de todos modos una aclaración, si bien Shakespeare falleció el mismo
año y mes que Cervantes y Garcilaso, no fue exactamente el mismo día, porque
por esa época los ingleses todavía tenían su calendario desfasado unos días
con respecto al mundo católico, por lo cual Sir William murió con diez días
de diferencia (antes o después según diversas fuentes) con respecto a, El
Manco de Lepanto y el Inca.
La resolución
Transcribimos a continuación la resolución de la Conferencia General de la
UNESCO que fija el 23 de abril como "Día del libro y el derecho de autor":
"Considerando que el libro ha sido, históricamente, el elemento más poderoso
de difusión del conocimiento y el medio más eficaz para su conservación, Considerando, por consiguiente, que toda iniciativa que promueva su
divulgación redundará oportunamente no sólo en el enriquecimiento cultural
de cuantos tengan acceso a él, sino en el máximo desarrollo de las
sensibilidades colectivas respecto de los acervos culturales mundiales y la
inspiración de comportamientos de entendimiento, tolerancia y diálogo, Considerando que una de las maneras más eficaces para la
promoción y difusión del libro -como lo demuestra la experiencia
de varios países miembros de la UNESCO- es el establecimiento de
un "Día del libro", con la correspondiente organización de
ferias y exposiciones. Y observando que no se ha adoptado una medida similar a nivel
mundial. Esta Organización suscribe la idea y proclama "Día Mundial del Libro y el
Derecho de Autor" el 23 de abril de cada año, por ser la fecha en que
coincidieron, en 1616, los decesos de Miguel de Cervantes Saavedra, William Shakespeare y el Inca, Garcilaso de la Vega."
Resolución aprobada el 15 de noviembre de 1995.
Koichiro Matsuura, Director General de la UNESCO, se refirió recientemente a
la importancia de esta celebración, en los siguientes términos:
"En más de ochenta países, millones de seres humanos se han unido, incluso
las poblaciones afectadas por la pobreza y la violencia, para manifestar su
adhesión al libro, símbolo de esperanza y de vida. Una de las misiones
esenciales del libro es estar al servicio de la educación. Por ello, es
necesario disponer de materiales suplementarios que permitan a todos los
estudiantes iniciar y mantener una amistad íntima y permanente con la
palabra escrita. La donación de libros pertinentes y de calidad a las
poblaciones, especialmente a los niños y jóvenes más desfavorecidos,
promoverá el gesto de compartir el saber y el conocimiento al mismo tiempo
que la comprensión y el respeto mutuo entre los pueblos."
Como se puede comprobar por lo dicho, lo cual es totalmente contrastable y
verificable, tan sólo se debe a la coincidencia y la casualidad, aquello de
que la fiesta del, Día del Libro y el Derecho de Autor, se celebre el día de
San Jorge, casualidad que los catalanes, catalanistas y pancatalanistas, han
sabido aprovechar fuertemente en su propio beneficio, como hacen siempre con
todo, pues esa es su filosofía. |